El niño vago y aburrido: ¿Cómo detectarlo? (1a Parte)

El título de la entrada de hoy es muy sugerente. Es una de las frases más escuchadas y más estereotipadas con las altas capacidades, ya que, sin su adaptación adecuada, suelen aburrirse en clase. Dependiendo de la personalidad de cada niño esto puede repercutir negativamente en un mal comportamiento e interrupciones constantes en el aula. Por ello, es importante prestar atención a los signos clave de que estamos ante un niño con altas capacidades o uno con simples problemas de conducta.

Antes de hablar de estos, me gustaría aclarar que, si piensas que estas ante un niño de AC, es importante acudir a un psicólogo para comprobar el diagnóstico y que no se quede en simple especulación.

Me basaré en un libro que me parece que se adapta perfectamente a los diferentes tipos de alumnado que encontramos dentro de las altas capacidades. El libro, titulado “5 levels of Gifted (5 niveles de altas capacidades)”, sólo está disponible en inglés, aunque os animo a bichearlo.

Nos basamos en el hecho de que, dentro de las altas capacidades, podremos encontrar distintos tipos de niños, dependiendo tanto de sus logros y CI tanto como de su personalidad y conducta. Por ello, tras estudiar a 78 niños, los agrupa en 5 niveles, teniendo en cuenta que cada niño podría mostrar distintos aspectos de varios niveles aunque le corresponda uno concreto.

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En la tabla, podemos ver los diferentes agrupaciones según el Cociente Intelectual. Como se puede ver a primera vista, el nivel cuatro y cinco, de entre el 99% y más, resultan poco frecuentes, aunque nos toparemos con alguno en nuestras aulas.

Hoy, veremos algunas características del primer nivel. —————————————————–

1er Nivel: 

  • Les gustaba que le leyesen antes del año de edad.
  • La mayoría sabían y decían muchas palabras antes de los 18 meses.
  • La mayoría decía frases de 3 y 4 palabras entre los 18 y 20 meses.
  • Muchos reconocían colores, letras y números y podían contar (memorísticamente) antes de los dos años.
  • Les gustaban los puzles antes de los 2 años.
  • La mayoría mostraban un nivel comunicativo complejo y un amplio vocabulario antes de los tres años.
  • La mayoría hacían cuentas simples matemáticas de suma y resta a los 4 años.
  • Muchos eran capaces de hacer puzles de entre 200 y 1000 piezas a los 6 años.
  • La mayoría eran independientes en el uso del ordenador y el teclado a los 6 años.
  • Todos leían a un nivel de dos o tres años mayor que ellos a los 7 años.
  • La mayoría disfrutaban leyendo libros avanzados e historias de mayor complejidad a los 7 años.
  • Muchos mostraban impaciencia con la repetición y el ritmo lento del aula a la edad de 7 u 8 años.

Como bien podemos ver, si somos maestros, es fundamental tener también el punto de vista de los padres sobre la conducta del alumnado en casa para poder contrastar los dos contextos principales del niño en cuestión.

Además, la autora también señala que estos niños suelen mostrarse cooperativos en situaciones de grupo y seguramente lleven una recorrido educativo positivo.

 

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